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Mercedes

Me han diagnosticado un bocio multinodular intratorácico. No sé muy bien qué alimentos me conviene consumir (y los que no). Gracias por aconsejarme.

El bocio multinodular intratorácico es aquel bocio que se encuentra parcial o totalmente en el tórax (mediastino) y que puede localizarse en el mediastino anterior o posterior. El bocio multinodular es un aumento de la glándula tiroides debido a la aparición y aumento de tamaño de varios nódulos en la glándula. El tratamiento suele consistir en tratamiento farmacológico, yodo radiactivo que destruye las células de la glándula, o la extirpación de la glándula tiroides.
Mientras existe inflamación de la glándula puede ser que ocasione dificultad para tragar, disfagia, y en este caso habrá que adaptar la alimentación para evitar problemas. Esta dificultad para tragar puede ocurrir con sólidos o con líquidos, en este caso, como se debe a un problema obstructivo, lo más habitual es que aparezca una disfagia a sólidos. En este caso, la adaptación de la dieta pasa por adaptar la textura de los alimentos sólidos, modificando su textura o consumiendo alimentos de textura blanda; por ejemplo, tomar panes de molde o de media cocción evitando los panes tostados, escoger las frutas maduras porque son más blandas o tomarlas batidas, preparar guisos, carnes en salsa…mejor que a la plancha, etc.; puede llegar a ser necesaria la adaptación de la dieta a puré si el grado de la disfagia es elevado. Además, mientras el problema está activo, puede ser que la funcionalidad de la glándula tiroides esté alterada o no, y de estar alterada puede ser que curse con hipertiroidismo (aumento de producción de hormonas tiroideas) o hipotiroidismo (disminución o cese en la producción de hormonas tiroideas), en cuyo caso sería recomendable adaptar los hábitos de vida a cada situación, siendo necesaria la intervención de, al menos, el endocrino y el dietista-nutricionista. Las hormonas tiroideas (T3 y T4) influyen sobre el control de la temperatura corporal, de la frecuencia cardiaca, del metabolismo, de la producción de calcitonina (hormona que interviene en el metabolismo del calcio y el fósforo), y de la glucosa.
- Hipertiroidismo. Se produce por la secreción excesiva de las hormonas tiroideas, y entre los signos y síntomas que pueden presentarse son: elevación de la tasa metabólica (aumento del gasto calórico que puede producir pérdida de peso), pérdida de tejido óseo, muscular y graso, sudoración abundante, temblor, taquicardia, intolerancia al calor, nerviosismo, aumento del apetito, y si no se trata puede provocar incluso fibrilación auricular y osteoporosis. Algunas modificaciones en la alimentación que pueden ser beneficiosas, siempre bajo las indicaciones y seguimiento de endocrino y dietista-nutricionista, son:
o Aumentar la ingesta calórica. Las necesidades calóricas pueden estar aumentadas entre un 10 y un 60%.
o Asegurar un aporte proteico algo elevado para minimizar la pérdida de masa muscular. Entre 1 y 1,75 gramos de proteína por kilogramo de peso y día. Son fuente de proteína: huevos, pescados, carnes, legumbres, frutos secos y lácteos.
o Asegurar la ingesta suficiente de hidratos de carbono. Las principales fuentes alimentarias son: cereales: pasta, pan, arroz…(consumirlos preferiblemente integrales), frutas, legumbres, patatas, castañas.
o Si fuera necesario por sudoración abundante, diarreas…, aumentar la ingesta de agua.
o Aumentar la ingesta de calcio, fósforo y vitamina D, puede ser beneficioso y preventivo de osteoporosis.
o Evitar cafeína y todos los estimulantes.
o Eliminar el consumo de alcohol y tabaco. El alcohol favorece niveles bajos de azúcar en sangre, y el tabaco aumenta el gasto calórico.
- Hipotiroidismo. Se produce por la disminución o cese en la secreción de las hormonas tiroideas, y entre los signos y síntomas que pueden darse están: disminución del gasto calórico (aumento del peso), piel, pelo y uñas secos y frágiles, intolerancia al frío, fatiga y debilidad, disminución de la síntesis de vitamina A, alteraciones en la menstruación… Algunas modificaciones en la alimentación que pueden ser beneficiosas, siempre bajo las indicaciones y seguimiento de endocrino y dietista-nutricionista, son:
o Ajustar las calorías de la dieta para evitar una ganancia excesiva de peso.
o Asegurar un aporte suficiente de vitamina A o carotenos (provitamina A). Son fuentes alimentarias importantes: hígado, zanahoria, espinacas, rúcula, canónigos, quesos curados, chirlas, berberechos, huevo, acelgas, pomelo, tomate, acelga, muesli, calabaza, etc.
o Tomar suficientes antioxidantes, fibra y agua. Las mejores fuentes alimentarias de antioxidantes y fibra son: frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales.
o Asegurar la suficiente cantidad de yodo usando sal yodada.
o Limitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas o de baja calidad nutricional, ricos en azúcares añadidos y de alta densidad energética: embutidos, patés y carnes muy grasas, quesos curados, margarinas y mantequillas, alimentos precocinados, azúcar, dulces, bollería, postres dulces, bebidas azucaradas y alcohol.
o Conviene también aumentar el nivel de actividad física.
o A la hora de cocinar, utilizar técnicas poco grasas y que minimicen la pérdida de nutrientes: al vapor, olla a presión, horno, microondas, plancha, papillote, etc.
Una vez tratado el bocio, sobre todo si se ha tratado con yodo radiactivo o por extirpación, la funcionalidad de la glándula tiroides quedará anulada provocando un hipotiroidismo, siendo necesario el tratamiento farmacológico hormonal sustitutivo para suplir la falta de hormonas, así como llevar a cabo las medidas en cuanto a la alimentación y otros hábitos que se han descrito antes. Es importante que tengas en cuenta que los productos de la soja y derivados (tofu, bebida vegetal de soja, soja seca, etc.) pueden disminuir la absorción intestinal del principio activo del medicamento, disminuyendo su acción.

ITZIAR

Hola, tengo 50 años y me han aconsejado tomar colágeno con magnesio. ¿Qué me aconsejáis al respecto?

Este tipo de suplementos se han puesto muy de moda en estos últimos años, y suelen aconsejarse para dolores articulares (aunque en tu caso no especificas para que te lo han aconsejado), aunque carecen de evidencia científica que demuestre su utilidad. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no ha aprobado el uso de ninguna alegación de salud para el colágeno, por ejemplo, no ha autorizado, por falta de pruebas, alegaciones del tipo:
- El colágeno puede/podría contribuir al mantenimiento del buen funcionamiento de las articulaciones.
- El colágeno es un componente natural de la piel. Ayuda a preservar su firmeza y elasticidad.
Si algún suplemento o alimento llevase alguna alegación de este tipo conteniendo colágeno, es porque contiene otra sustancia para la que sí existe evidencia científica al respecto y por tanto la alegación de salud está aprobada. Por ejemplo, es habitual encontrar vitamina C entre los componentes de estos suplementos de colágeno, ¿por qué? Porque esta vitamina sí tiene demostrado que contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los huesos y de los cartílagos. Pero no es necesario suplementarnos en vitamina C (y menos a partir de un suplemento de colágeno) para llegar a cubrir las necesidades diarias de esta vitamina si llevamos una alimentación equilibrada saludable, y tomar un exceso de vitamina C no aporta más beneficios, la realidad es que la cantidad de vitamina C que el cuerpo no usa se elimina por vía renal a través de la orina. La cantidad diaria recomendada es de 60 mg diarios, y según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) esta cantidad se puede alcanzar y sobrepasar fácilmente tomando 100-150 gramos en crudo (el calor destruye gran parte de la vitamina C) de alimentos como: pimientos, papaya, fresa, kiwi, naranja, mango, pomelo, paraguayo, nectarina, mandarina, acelgas, canónigos, etc.
El colágeno es una proteína que se encuentra en el tejido conjuntivo de los animales (o sea, en los humanos también) principalmente en la piel, tendones, cartílagos y huesos. Nuestro cuerpo es capaz de producir el colágeno necesario a partir de unas células específicas. Como todas las proteínas, el colágeno está formado por moléculas llamadas aminoácidos, que se unen entre sí para formar cadenas que, como en este caso, pueden ser muy largas. El colágeno, al igual que el resto de las proteínas, es digerido y absorbido por nuestro organismo gracias a enzimas, proteasas, que rompen los enlaces hasta obtener, liberar, sus aminoácidos, ya que los nutrientes se absorben y asimilan en sus formas (moléculas) más pequeñas. Es decir, el colágeno que se ingiere no se absorbe y asimila como colágeno, sino que se absorben y asimilan cada uno de sus aminoácidos por separado, que irán a aquella parte del organismo donde sean necesarios o corresponda cada uno de ellos. Tanto el colágeno como el resto de proteínas están formadas por cadenas que combinan un total de 20 aminoácidos, es decir, los aminoácidos del colágeno son los mismos que forman parte de otras proteínas. Parece entonces que, decir que tomar colágeno para un dolor articular se traduce en que ese colágeno se va a absorber tal cual (o los aminoácidos se van a volver a unir, tras ser absorbidos, para formar de nuevo colágeno), va a llegar a nuestra rodilla (por ejemplo) y se va a incorporar a sus tejidos, está muy lejos de la realidad de la fisiología humana, de los procesos digestivos y metabólicos.
En cuanto a tomar suplementos de magnesio, no es necesario si no existe un déficit de este mineral, y esto es aplicable a la mayoría de suplementos vitamínicos y minerales, y tomar de más de un mineral no nos va a aportar más beneficios. En todo caso, el déficit de magnesio es prácticamente inexistente en nuestro entorno, y la cantidad recomendada es fácilmente alcanzable mediante una dieta equilibrada saludable, con lo que parece que no hay muchos motivos por los que sea necesario pautar un suplemento de magnesio. La cantidad diaria recomendada de magnesio son 300 mg, y según BEDCA de nuevo, alimentos como frutos secos (sobre todo pipas de calabaza), quinoa, centeno, avena, cereales integrales (pasta y arroz integral…), legumbres, o semillas de lino y sésamo, aportan, por cada 100 gramos de alimento, más de la tercera parte de las necesidades de magnesio (más de 100 mg de magnesio).
Además, en caso de necesitar tomar un suplemento, este debe prescribirlo siempre un profesional sanitario.

FRANCISCO JAVIER

Buenas tardes, me gustaría saber si la recomendación nutricional es tomar productos lácteos desnatados o enteros en un paciente con IAM, diabético y con hipercolesterolemia, les pregunto esto porque hay gran controversia al respecto. Un saludo y muchas gracias.

Durante mucho tiempo, y todavía hoy, el consejo principal a la hora de escoger un lácteo era que fuese desnatado, justificado por la relación de las grasas saturadas, de origen animal, con el sobrepeso y obesidad y las enfermedades cardiovasculares e hipercolesterolemia, sobre todo. Hoy ya sabemos que los distintos tipos de grasa tienen diferentes efectos sobre el organismo, sobre la salud, en función de muchos aspectos, no solo de si la grasa es saturada o no; así, parece que la grasa láctea no tiene los efectos perjudiciales sobre el peso corporal y las enfermedades cardiovasculares que se pensaba, y por tanto no está justificado este consejo de escoger lácteos desnatados, máxime cuando además, lo que ha ocurrido, es que por fijarnos tanto en la grasa láctea no nos hemos preocupado de otros aspectos, como de los azúcares simples añadidos, que se usan ampliamente para sustituir las grasas en los productos lácteos, sobre todo en postres lácteos, y estos sí guardan una relación directa con el aumento del riesgo de diabetes o un peor control de la enfermedad. El azúcar que contienen los lácteos de forma natural (la lactosa), debido al resto de compuestos de la leche, no actúan igual que los azúcares simples añadidos; circunstancia que también ocurre con el azúcar naturalmente presente en la fruta (la fructosa).
Hay que tener en cuenta que hay ciertas vitaminas que por ser liposolubles solo están en la grasa de los alimentos, y en el caso de los lácteos destacan la vitamina A y la vitamina D, que al tomar los lácteos en su forma desnatada, las estamos eliminando del alimento, y que junto a otros componentes de los lácteos como el calcio, el fósforo y el potasio, les confieren propiedades beneficiosas desde un punto de vista cardiovascular.
Para más información, puedes consultar el informe “Evidencia Científica sobre el papel del yogur y otras leches fermentadas en la alimentación saludable de la población española” publicado por la FESNAD (Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética) en 2016 y que recoge las más recientes evidencias científicas en esta materia. A modo resumen, en su capítulo 6 “Los productos lácteos en la prevención de la enfermedad”, se muestra que:
- La mayoría de estudios observacionales y prospectivos, no han demostrado ninguna asociación entre el consumo de lácteos y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, enfermedad coronaria o ictus. Por el contrario, en un meta-análisis reciente se ha encontrado un menor riesgo de mortalidad general, cardiopatía isquémica, e ictus, asociado al consumo de lácteos.
- En un meta-análisis en el que se analizó el efecto del consumo de lácteos sobre el riesgo de hipertensión se concluyó que tanto el consumo de lácteos totales, como de lácteos bajos en grasa y de leche contribuirían a reducir el riesgo de hipertensión.
- El riesgo de Diabetes Mellitus tipo 2 podría ser reducido en un 5% gracias al consumo de lácteos y en un 10% con el consumo de lácteos bajos en grasa.
Puedes descargar el informe en: https://www.fesnad.org/index.php?seccion=dinamico&subSeccion=documento&idF=12
Entonces, a la hora de escoger un lácteo, es preferible escoger los más sencillos, es decir, los menos procesados, enteros, naturales, y sin azúcares añadidos.
La leche, siempre que no haya ninguna contraindicación médica, entera o semidesnatada. La leche entera aporta, por 100 ml, 3,8 gramos de grasa, de la que 2,3 gramos son grasa saturada, es decir, no se puede decir que la leche entera sea un alimento rico en grasa. Asimismo, aporta 65 kcal por cada 100 ml, tampoco se puede decir que sea un alimento calórico. En un vaso de leche entera tomamos entre 130 y 160 kcal, y entre 7,6 y 9,5 gramos de grasa.
En cuanto a los yogures, lo mismo, naturales y enteros. Si te fijas en la información nutricional de los yogures, verás que los desnatados y otras variedades (sabores, con fruta, con fibra...) pueden llegar a tener el triple de azúcares simples que el mismo yogur pero natural y entero, y es que se añade azúcar para dar sabor, textura... Lo mejor es que, de no gustaros los yogures naturales (podemos llegar a educar el paladar y sería lo ideal) busquéis maneras caseras de darle otro sabor: con canela o cacao puro espolvoreados, añadir frutos secos o fruta fresca en trozos, frutos rojos, etc.
En cuanto a los quesos, lo primero que hay que hacer es asegurarse de que el producto es queso, y no una mezcla de grasas (natas, aceite de palma...). A partir de ahí, los curados y semicurados serán de consumo menos habitual, y el tamaño de la ración es menor, porque son más concentrados en nutrientes y porque suponen un aporte importante de sal. En tu caso, sería preferible que, de consumir queso, consumas quesos frescos, ya que cuanto más curado esté un queso, más cantidad de grasas y sal aportará. Un queso fresco, tipo de Burgos, puede contener un 15% de grasa, mientras que un queso curado puede tener más del doble, alrededor del 35% de su contenido es grasa. Igualmente, un queso curado aporta el triple de sal que un queso fresco.

AMAIA

Buenos días, tengo dos preguntas:
1. Mi marido está con control de azúcar y me gustaría saber que harina puedo usar para la repostería, todavía no toma medicacion para el azúcar.
2. Yo sufro de estreñimiento y también cual es la mejor harina para mejorar el tránsito intestinal ya que me suelo hacer magdalena con harina integral para desayunar y que debo hacer más para regular mi tránsito intestinal ya que tengo fisuras anales, intento beber mucha agua, caminar 1h diaria o más, comer 2 piezas de fruta al día, comer carne y pescado alternativamente, e intento llevar una dieta equilibrada, y la avena me estriñe.

En cuanto a la pregunta sobre el tipo de harina, lo mejor es usar harina integral, que aportará más fibra, vitaminas y minerales. De todos modos, aunque la repostería sea hecha en casa, no dejará de ser repostería, es decir, un grupo de alimentos que está desaconsejado consumir de forma habitual, más si existe algún problema de azúcar elevado en sangre o estreñimiento. Estos productos, aunque hechos en casa, no dejarán de ser ricos en azúcar, grasa y por tanto en calorías, aumentando el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad, algo totalmente contraindicado en casos de control de diabetes tipo 2; además, consumir este tipo de productos habitualmente hará que desplacemos el consumo de alimentos saludables que sí deben estar presentes diariamente. Por ejemplo, comentas que intentas tomar 2 piezas de fruta al día, cuando la recomendación es tomar, al menos, 3 raciones de fruta diaria, lo cual es básico, entre otras muchas cosas, para mantener un buen tránsito intestinal, ya que las frutas, junto a las hortalizas, legumbres y cereales integrales, son los grupos de alimentos que van a aportar la mayor parte de la fibra a nuestra dieta.
En cuanto a pautas para regular el tránsito intestinal, el objetivo en la intervención debe ser estimular la peristalsis (movimientos intestinales), proporcionar volumen, retener agua en las heces y lubricarlas; así pues, los nutrientes principales que se deben controlar son la fibra dietética, la grasa y el agua. Otras conductas como la actividad física regular y promover un hábito de defecación regular, también pueden ayudar.
Recomendaciones alimentarias:
- Asegurar el consumo de un mínimo de 3 raciones de fruta al día, mejor con piel. Aporta fibra y agua.
- Tomar verdura mínimo 2 veces al día, ya sea como plato principal o como guarnición, y procurar que al menos una de ellas sea en crudo. Aportan fibra y agua.
- Consumir legumbres de 3 a 5 veces por semana. Aportan fibra
- Tomar frutos secos a diario. Aportan fibra y grasa cardiosaludable.
- Tomar los cereales integrales (pasta, arroz, pan, harinas...). Aportan fibra.
- Asegurar la suficiente ingesta de agua. Normalmente es suficiente con guiarnos por la sensación de sed, y asegurando las raciones suficientes de fruta y verduras.
Otras recomendaciones:
- Realizar actividad física regular. Son recomendables los ejercicios de fortalecimiento abdominal.
- Reeducación de los hábitos de evacuación:
- Escoger un momento del día e ir todos los días, aunque no se tengan ganas. Esto ayuda a crear un hábito intestinal y a fortalecer la musculatura abdominal.
- Elevar un poco las piernas suele facilitar la evacuación.

Belén

Tengo 51 años peso 75 kg y me gustaría bajar de peso. Lo cierto es que cada vez que me propongo bajar de peso, en un mes cojo 2 kilos más. Tengo el azúcar alto (120 ), colesterol y triglicerios altos también. Reconozco que tengo bastante ansiedad y como mucho y mal sobre todo dulces, chocolates y mucha bollería industrial. ¿Qué puedo hacer? Gracias, un saludo.

Con lo que nos comentas, no sabemos qué grado de sobrepeso tienes, pero desde luego, para un buen control de la glucemia (nivel de azúcar en sangre), y de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre es importante que mantengas un peso saludable, además de atender a otras pautas. En este caso, viendo que hay varios aspectos a los que se debe prestar atención a la hora de pautar un tratamiento de pérdida de peso, lo recomendado sería que acudieras a tu médico de familia para que valore y haga un seguimiento de tu glucemia y perfil lipídico (niveles de colesterol (HDL y LDL) y triglicéridos), y a un dietista-nutricionista que lleve tu tratamiento dietético adaptándolo a las pautas médicas, a tus necesidades y a tu evolución.
Desde aquí podemos ofrecerte unas pautas generales para la prevención y/o un buen control de la glucemia e hipercolesterolemia.
Con respecto al control de la glucemia y prevención de diabetes tipo 2:
- Malos hábitos alimentarios. Es importante llevar una alimentación saludable, y para ello debemos basarla en alimentos de origen vegetal, frescos o mínimamente procesados, y en este caso es especialmente importante controlar el consumo de azúcares simples añadidos, cuyo consumo excesivo es factor de riesgo importante de diabetes. Y desgraciadamente, hoy en día es muy fácil tomar un exceso de azúcares simples, ya que son añadidos en una amplia gama de productos procesados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que no más del 10% de las calorías totales del día provinieran de azúcares simples, y ya en su último informe recomienda que lo ideal es no superar el 5% para prevenir enfermedades como la caries, pero también la obesidad, la hipertensión, la diabetes tipo 2 e incluso, cierto tipos de cáncer. Algunos de los alimentos más ricos en azúcares simples añadidos son:
o Bebidas azucaradas (refrescos).
o Cereales de desayuno
o Bollería, galletas, pastelería, helados, chocolate, chucherías, caramelos, postres lácteos azucarados.
Y aunque a menudo podamos escuchar el mito alimentario de que los diabéticos no pueden tomar fruta porque contiene azúcar, cuando la OMS habla de azúcar no se refiere al de la fruta entera, que ha demostrado no resultar perjudicial para la salud, sino al contrario.
El consumo de fibra, presente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, también ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre.
- Sobrepeso u obesidad. El exceso de peso aumenta el riesgo de sufrir diabetes, así que si tienes o crees tener exceso de peso, es recomendable que realices una dieta hipocalórica que te permita alcanzar un peso saludable. Bajar de peso te ayudará a regular la glucemia. Para ello te recomendamos acudir a un dietista-nutricionista, que haga una evaluación completa de tu situación y te proponga un tratamiento dietético personalizado, y un seguimiento que te permita cumplir tus objetivos.
- Sedentarismo. Numerosas investigaciones han demostrado que realizar actividad física de forma regular disminuye los niveles de azúcar en sangre y mejorar la capacidad del organismo para usar la insulina, además de ayudar a perder peso disminuyendo la grasa corporal
- Hábitos tóxicos: alcohol y tabaco. El alcohol aumenta el riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad, que son factor de riesgo de diabetes, además de aumentar el riesgo de hipertensión, que a su vez es factor de riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular, al igual que la diabetes, es decir, que se potencia el riesgo de sufrir uno de los posibles efectos secundarios de la diabetes, la enfermedad cardiovascular. Con el hábito tabáquico ocurre lo mismo, que junto con la diabetes es factor de riesgo de patología cardiovascular.
Con respecto a normalizar los niveles de colesterol y triglicéridos, suele ser necesario elevar los niveles de HDL y bajar o que no aumenten los niveles de LDL:
- Hábitos alimentarios:
o Reducir la ingesta de aquellos alimentos que provocan un aumento de LDL, que son los alimentos ricos en grasa saturada y grasas de mala calidad (aceite de palma, grasas vegetales parcialmente hidrogenadas (trans)): mantequilla, quesos curados, carnes grasas, embutidos, bollería, platos precocinados, etc.
o Aumentar la ingesta de los alimentos que ayudan a regular los niveles sanguíneos de colesterol y que aumentan el HDL (colesterol “bueno”), que son los alimentos ricos en fibra y en grasas insaturadas respectivamente: frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva, pescado azul.
- Actividad física, que como comentas tienes el hábito de hacer ejercicio. Entre otras cosas, ayuda a mantener o alcanzar un peso saludable, lo que ayuda a mantener unos niveles saludables de LDL y aumenta los niveles de HDL.
- Mantener un peso corporal saludable.
- Hábitos tóxicos. Dejar de fumar y reducir todo lo posible la ingesta de alcohol, si es el caso. Ambas sustancias hacen aumentar los niveles de LDL.
Por último, sobre esta ansiedad que nos comentas y atendiendo a los productos que dices que consumes, entre los problemas que pueden derivarse están aquellos que son consecuencia de un consumo excesivo de azúcares, grasas insanas y sal, como son el aumento del riesgo de sufrir diabetes, caries, sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc.
Si esta ansiedad, esta “adicción”, viene dada por ser un hábito adquirido, tendrás que hacer un esfuerzo, aplicando las estrategias que mejoren se adapten a ti, para “desengancharte”. Un dietista-nutricionista podrá darte las mejores herramientas personalizadas para que soluciones este problema. De manera general, algunas cosas que puedes probar son las siguientes, eso sí, las ganas no van a desaparecer de un día para otro, hace falta motivación y constancia:
- Lo primero es intentar no tener cierto tipo de productos en casa. Si no tenemos, y no vemos, dulces en casa, el acceso a ellos será más difícil.
- Cambia a las versiones sin azúcares añadidos, con edulcorantes acalóricos. Los edulcorantes aportan sabor dulce sin aportar calorías y sin alterar los niveles de azúcar en sangre. Eso sí, no ayuda a modificar la preferencia por los sabores dulces, eso sería un segundo objetivo.
- Ir rebajando, poco a poco, los niveles de azúcar, el nivel de dulce. Por ejemplo, si recurres al chocolate, tómalo cada vez con una proporción mayor de cacao, hasta llegar a chocolates con un 70-80% de cacao, que no llevan, ni mucho menos, tanta carga de azúcares simples añadidos.
- Búscate alguna distracción para el momento del día en el que más sientes esa ansiedad, en el que más picas, de manera que tu mente se ocupe en otra cosa. Salir a dar un paseo, por ejemplo, puede ayudar.
- Prueba a sustituir lo que tomas por alimentos dulces más recomendables:
o La fruta, cuanto más madura, más azúcares propios de la fruta tendrá, y por tanto más sabor a dulce.
o Elabora tus propias opciones dulces: usando edulcorantes acalóricos para elaborar bizcochos…, haz galletas de plátano y avena, etc.
- Realizar comidas que producen alta sensación de saciedad pueden ayudarte a no sentir tantas ganas de picar:
o Que aportan fibra:
 Frutas y verduras. Además, aportan muy pocas calorías, con lo que contribuyen a mantener un peso saludable, y a desplazar el consumo de otros alimentos más calóricos.
 Cereales en sus versiones integrales: pan, pasta, arroz... La fibra aumenta la sensación de saciedad, mientras que los hidratos de carbono complejos, junto con la fibra, hace que el azúcar (glucosa) vaya llegando poco a poco a la sangre.
o Los alimentos proteicos. Y entre estos, el huevo, es de los que más tarda en vaciarse del estómago. Además, la proteína del huevo es la de más alta calidad. Es cierto que en general, nuestras dietas son ricas en proteínas, especialmente de origen animal, lo cual es un objetivo a reducir, para no aumentar la proteína total de la dieta, aprovecha para incluirlos en la toma anterior al momento en el que sueles notar más ansiedad.
o Legumbres. Excelentes produciendo sensación de saciedad, ya que contienen proteína, hidratos de carbono complejos y fibra.